La transición energética da un nuevo paso con las bonificaciones fiscales recogidas en el Real Decreto-ley 7/2025, publicado en el BOE el 25 de junio. En respuesta al histórico apagón eléctrico del 28 de abril, el Gobierno ha activado una serie de medidas urgentes para reforzar el sistema energético nacional. Sin embargo, más allá del ámbito técnico, la norma incluye cambios fiscales de aplicación inmediata que afectan de lleno a empresas industriales, comunidades de propietarios y actividades vinculadas a instalaciones eléctricas.
Los cambios tocan tres impuestos locales clave: el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO). Las modificaciones suponen un incentivo directo para quienes opten por sistemas de climatización más sostenibles, como la aerotermia, y también suponen un alivio para sectores industriales con alta dependencia eléctrica.
Veamos cómo afectan estas medidas a nivel práctico y qué pueden hacer las empresas para beneficiarse de ellas.
Reforma del IAE: se elimina una desigualdad que penalizaba la electrificación
Hasta ahora, las empresas que utilizaban hornos o calderas eléctricas se encontraban en desventaja frente a aquellas que funcionaban con gas o gasoil. La razón era simple: la potencia de los equipos eléctricos se tenía en cuenta para calcular la cuota del IAE, mientras que los sistemas alimentados con combustibles fósiles quedaban exentos de este cómputo.
Con la nueva redacción del Real Decreto-ley 7/2025, esta discriminación fiscal desaparece. A partir de ahora, también se excluirán los hornos y calderas eléctricos del cálculo de la cuota del IAE. Este ajuste puede traducirse en una reducción significativa de la carga fiscal para numerosas industrias, especialmente aquellas incluidas en las agrupaciones 1 a 4 del impuesto, es decir, las actividades de tipo minero e industrial.
Este cambio no solo favorece la electrificación del tejido industrial, sino que representa una oportunidad para las empresas que ya están inmersas en procesos de transición energética.
Bonificaciones fiscales en IBI e ICIO: impulso a la climatización eléctrica en comunidades
El Real Decreto-ley también presta atención al ámbito residencial y comunitario. De forma específica, habilita a los ayuntamientos para introducir dos nuevas bonificaciones fiscales orientadas a quienes decidan apostar por sistemas de climatización eléctricos, especialmente la aerotermia:
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Hasta un 50 % de bonificación en el IBI para inmuebles que instalen sistemas de climatización basados en energía ambiente.
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Hasta un 95 % de bonificación en el ICIO para las obras que incorporen dichas instalaciones.
Aunque bonificaciones fiscales similares ya estaban vigentes para instalaciones solares, la gran novedad es que ahora se amplían a tecnologías más accesibles y que están en rápida expansión como alternativa sostenible a los sistemas tradicionales.
Es importante recordar que estas bonificaciones fiscales son potestativas: cada Ayuntamiento decidirá si las incorpora en su ordenanza fiscal. Por ello, conviene estar atentos a las futuras publicaciones municipales y consultar con un asesor fiscal para anticipar oportunidades.
Un cambio con impacto inmediato
A diferencia de otras reformas legislativas, las medidas fiscales contenidas en el Real Decreto-ley 7/2025 entran en vigor de forma inmediata, desde el mismo 25 de junio de 2025 (salvo la prórroga de plazos administrativos del artículo 32, que comenzó a aplicarse el día anterior).
Esto implica que las empresas y comunidades interesadas ya pueden evaluar su situación fiscal y comprobar si pueden acogerse a estas nuevas ventajas tributarias. En un contexto de costes energéticos elevados, cualquier incentivo que reduzca la carga impositiva vinculada a las infraestructuras eléctricas puede marcar una diferencia importante en la planificación financiera del segundo semestre de 2025 y en los presupuestos de 2026.
¿Quién se puede beneficiar y cómo?
Las nuevas medidas fiscales están diseñadas para impactar en dos perfiles concretos:
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Empresas industriales con equipamiento eléctrico relevante (hornos, calderas) que hasta ahora pagaban más IAE por el tipo de energía utilizada.
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Comunidades de propietarios y particulares que planifican obras de mejora en sus sistemas de climatización y desean pasarse a tecnologías eléctricas como la aerotermia.
En ambos casos, la clave está en anticipar la planificación fiscal, evaluar el alcance de la inversión y consultar con expertos que puedan verificar si se cumplen los requisitos y cómo maximizar las bonificaciones disponibles.
La fiscalidad como herramienta de sostenibilidad
Esta reforma demuestra cómo el sistema fiscal puede convertirse en un aliado en la transición energética. Lejos de ser una mera cuestión técnica, los incentivos fiscales funcionan como palancas para acelerar la electrificación de sectores productivos y residenciales.
Reducir el coste de inversiones sostenibles —ya sea mediante la rebaja del IAE o las bonificaciones en IBI e ICIO— favorece no solo al contribuyente, sino también a un modelo energético más limpio, menos dependiente del gas y más resiliente ante futuras crisis.
En un escenario marcado por la urgencia climática, este tipo de medidas ponen de manifiesto que fiscalidad y sostenibilidad no solo pueden ir de la mano, sino que deben hacerlo.
¿Qué puedes hacer desde ya?
Desde Agustí & Asociados, recomendamos a empresas y comunidades de propietarios revisar con detalle su situación actual. Estudiar si las nuevas bonificaciones fiscales son aplicables en su caso y anticiparse puede suponer ahorros significativos y ventajas competitivas a corto plazo.
Podemos ayudarte a:
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Comprobar si tu actividad industrial puede beneficiarse de la nueva exención en el IAE.
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Evaluar si una inversión en aerotermia u otros sistemas eléctricos puede acogerse a las bonificaciones en el IBI o el ICIO.
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Analizar el impacto fiscal de estos cambios de cara a los presupuestos de 2025 y 2026.
La normativa ya está en marcha. Si quieres tomar decisiones informadas y con seguridad jurídica, es el momento de actuar.






