Bruselas planea un nuevo impuesto a las grandes empresas para impulsar el presupuesto de la UE

Una propuesta filtrada de la Comisión Europea revela que se está preparando un nuevo impuesto dirigido a grandes empresas con una facturación neta igual o superior a los 50 millones de euros. Esta medida formaría parte de una estrategia para generar nuevas fuentes de financiación para el presupuesto común de la Unión Europea, que supera el billón de euros. Conocido provisionalmente como el «recurso corporativo para Europa», este nuevo gravamen se presentará oficialmente la próxima semana, aunque para su aprobación será necesario el respaldo unánime de todos los Estados miembros.

Según el borrador al que ha tenido acceso el Financial Times, el impuesto se aplicaría a todas las compañías que operan en el territorio de la UE, sin importar su país de origen, siempre que superen el umbral de facturación establecido. Además, se contempla un sistema escalonado que aumentaría la carga fiscal en función del nivel de ingresos netos de cada empresa.

Junto a este tributo, Bruselas planea presentar otras iniciativas para incrementar los ingresos del bloque. Entre ellas se incluyen: aumentar la participación de la UE en los incrementos de los impuestos especiales al tabaco, establecer una tasa sobre residuos electrónicos que no sean reciclados, y fijar una tarifa de gestión para paquetes de comercio electrónico procedentes del exterior, especialmente desde Asia, como China. No es la primera vez que la Comisión propone nuevos mecanismos fiscales como parte del presupuesto plurianual de siete años. Sin embargo, anteriores intentos -como el impuesto a las transacciones financieras- no han prosperado por falta de consenso entre los Estados miembros.

Bruselas justifica esta nueva ofensiva fiscal por las crecientes necesidades presupuestarias, impulsadas por desafíos como la defensa común o el aumento del coste de la deuda. Aun así, varios países que son contribuyentes netos al presupuesto comunitario -entre ellos Alemania, Países Bajos, Austria, Finlandia, Suecia y Dinamarca- han mostrado tradicionalmente reticencias a estas ampliaciones. El planteamiento, sin duda, generará preocupación entre las grandes corporaciones europeas, ya presionadas por el estancamiento económico y el elevado coste de la energía. El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, advirtió recientemente que las empresas europeas están perdiendo competitividad frente a sus homólogas de Estados Unidos y China.

El presupuesto comunitario, que suele representar alrededor del 1% de la renta nacional bruta del bloque, depende en gran medida de las contribuciones de los Estados, aunque también cuenta con ingresos propios, como los aranceles, el IVA y los derechos de emisión de carbono. La Comisión quiere revisar y ampliar estas fuentes, incluyendo: El aumento del gravamen sobre los residuos plásticos no reciclados, que podría pasar de los actuales 80 céntimos por kilo a una cifra aún por definir; Un mayor porcentaje de los ingresos generados por la subasta de derechos en el sistema de comercio de emisiones de CO₂ y La integración de una parte sustancial del nuevo impuesto al carbono fronterizo, que empezará a aplicarse en 2026 a las importaciones de seis sectores industriales, con una recaudación estimada de 1.500 millones de euros en su primer año.

Varias de las cantidades específicas aún están entre corchetes en el borrador, lo que indica que todavía deben ser acordadas internamente. Está previsto que la propuesta se presente oficialmente este miércoles, junto con el plan financiero para el próximo ciclo presupuestario. Por otra parte, otras posibles vías de ingreso han sido descartadas por ahora, como el polémico impuesto al carbono sobre calefacción doméstica y transporte por carretera, la implantación de tasas de entrada vinculadas al nuevo sistema fronterizo de la UE, o un impuesto a los servicios digitales -al que Estados Unidos se opone firmemente-.

Entre las propuestas aún en discusión se encuentra una tasa sobre residuos electrónicos no recogidos, como móviles o electrodomésticos. También se estudia aplicar un recargo específico a los paquetes de comercio electrónico transportados por vía aérea hacia la UE, cuya cuantía sería determinada por la Comisión. En cuanto al tabaco, se plantea obligar a los Estados a elevar sus impuestos especiales mínimos.

Pese a que el contenido del borrador aún puede sufrir modificaciones, y la Comisión se ha negado a hacer comentarios oficiales, todo apunta a que Bruselas está decidida a diversificar y fortalecer sus recursos propios para afrontar las crecientes demandas financieras del proyecto europeo

(Expansión, 14-07-2025)