Casi ocho de cada diez españoles consideran que las personas con mayores ingresos no pagan proporcionalmente más impuestos

El más reciente informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre opinión pública y política fiscal pone de manifiesto una percepción generalizada de injusticia en el sistema tributario español. De acuerdo con los datos difundidos este martes, el 78,9% de los participantes considera que los impuestos no se distribuyen de manera justa, mientras que únicamente un 19,1% piensa que quienes tienen mayores ingresos aportan lo que les corresponde. Esta percepción va acompañada de un alto grado de desconfianza: el 90,1% cree que existe un nivel elevado de fraude fiscal, y el 53,5% opina que las autoridades hacen poco o nada por combatirlo.

El estudio, basado en 4.004 entrevistas realizadas entre el 7 y el 16 de julio, ofrece otras cifras significativas. Cerca del 80% opina que defraudar a Hacienda equivale a engañar al conjunto de la ciudadanía, y un 62% siente que recibe menos en servicios públicos de lo que aporta en impuestos. Esta sensación contrasta con estimaciones como las del centro de estudios Fedea, que señala que el 60% de los hogares con menos ingresos reciben más de lo que contribuyen al sistema.

El informe también revela dudas sobre la relación entre los impuestos y la calidad de los servicios públicos. Aunque el 54,4% reconoce que los tributos son necesarios para mantener estos servicios, un 58% considera que los beneficios sociales derivados de lo recaudado son escasos. En cuanto a la asignación del gasto público, predomina el escepticismo: un 80% cree que se invierte poco en ciencia y tecnología, y un 77,1% considera insuficiente la financiación de la sanidad. La vivienda, una de las principales preocupaciones actuales, también destaca: un 84,5% opina que se destinan muy pocos recursos a esta área.

Por otro lado, en el contexto de presión de la OTAN y la Unión Europea para aumentar el gasto en defensa, un 23,6% de los encuestados piensa que se asignan demasiados fondos a este ámbito, seguido de un 13,8% que considera excesiva la inversión en protección por desempleo y un 13,2% que opina lo mismo sobre las infraestructuras. En una escala del 0 al 10, donde 0 representa la preferencia por mejorar los servicios públicos aunque se paguen más impuestos, y 10 prioriza pagar menos aunque eso implique menos servicios, la media se sitúa en 4,48. Un 18,1% se inclina totalmente por la primera opción, un 30,2% se ubica en el punto medio, y un 6,6% en el extremo de pagar menos impuestos.

El estudio también pone en evidencia un acuerdo generalizado sobre la existencia de desigualdades estructurales en el país. Un 49,4% de los encuestados considera que existen «grandes desigualdades», y una mayoría señala que factores como el origen familiar, las conexiones personales o la suerte influyen tanto o más que el esfuerzo propio en el ascenso económico.

En otra escala del 0 al 10, donde 0 implica que la situación económica depende solo del esfuerzo y la valía profesional, y 10 señala que depende principalmente de factores externos como el entorno familiar o los contactos, la puntuación media es de 5,41. Un 16,3% se sitúa en el extremo del mérito personal, un 17,4% opta por una posición intermedia, y un 12,8% se decanta por la influencia predominante de los factores externos.

En lo que respecta a la actitud hacia el pago de impuestos, los españoles muestran exigencia consigo mismos: el 58,5% se define como «bastante consciente y responsable», y un 33,9% se considera «muy consciente y responsable». Sin embargo, la percepción sobre el comportamiento del resto de la población es más crítica: solo un 6,3% cree que la ciudadanía en general es «muy responsable» en sus obligaciones fiscales.

(El País, 30-07-2025)