El BCE sella la tregua veraniega y da el pistoletazo a una nueva era

El Banco Central Europeo (BCE) se reúne este jueves en una cita que, si bien no traerá sorpresas en cuanto a decisiones concretas, estará cargada de un fuerte valor simbólico. La institución se encuentra en un punto de inflexión y comienza a preparar el terreno para una nueva etapa en su política monetaria. Aunque se espera que los tipos de interés se mantengan sin cambios, alrededor del 2%, el discurso comenzará a virar en un contexto de gran incertidumbre.

Por un lado, hay voces que abogan por prepararse para una posible subida de tipos, anticipando el efecto expansivo de los ambiciosos planes de inversión pública en Europa -especialmente en Alemania- que podrían reactivar la inflación en los próximos meses. Por otro, numerosos actores del mercado consideran que el BCE debería recortar tipos ante los riesgos de una inflación demasiado baja, motivada por un crecimiento económico débil y una apreciación excesiva del euro. La entidad monetaria, por tanto, deberá mantener una posición flexible y lista para actuar en cualquier dirección.

Esta dualidad refleja un patrón ya habitual en el BCE, obligado a encontrar el equilibrio entre los distintos intereses de los países que conforman la eurozona. Las diferencias entre economías con distintas políticas fiscales, niveles de gasto y tolerancia a la inflación dificultan enormemente la toma de decisiones. Mientras la fortaleza del euro y el enfriamiento económico apuntan hacia una política más laxa, las crecientes inversiones -como las relacionadas con la defensa europea- podrían generar nuevas presiones inflacionistas.

El mercado da por hecho que este mes no habrá movimientos en los tipos, aunque la atención estará puesta en las señales que pueda ofrecer el BCE sobre su estrategia futura. Desde Jupiter AM destacan que, tras la relajación monetaria ya aplicada, lo más probable es que la institución haga una pausa, aunque no se descartan nuevos estímulos en 2026 si persisten los factores de riesgo, como la incertidumbre comercial global.

En los mercados de derivados, como el de swaps, se descarta prácticamente una modificación en julio, pero se baraja una posible bajada de 25 puntos básicos en septiembre, cuando se conozcan nuevas previsiones macroeconómicas del propio BCE. De hecho, muchos expertos coinciden en que, si hay algún movimiento adicional este año, será ese único ajuste a la baja.

Donde no hay consenso es en cuánto podrían bajar los tipos hasta final de año. Algunos analistas consideran que un recorte hasta el 1,75% sería suficiente, mientras que otros, como Bank of America, anticipan una reducción mayor, hasta el 1,5% en diciembre. «Creemos que la presidenta Lagarde no se comprometerá en esta reunión», explican desde la entidad estadounidense, que señala la falta de urgencia en junio y la estabilidad de la inflación como motivos para mantener la cautela.

Por su parte, Allianz prevé un enfoque más expansivo por parte del BCE, con dos posibles recortes adicionales en septiembre y octubre. La firma argumenta que la inflación, actualmente en torno al 1,6%, se sitúa por debajo del objetivo oficial, y que la actividad económica continúa siendo débil en un entorno marcado por las tensiones comerciales, un euro fortalecido y una menor demanda externa, especialmente desde EE. UU.

Los analistas de Allianz advierten, además, que los riesgos no están equilibrados: si los aranceles estadounidenses se intensifican, el BCE podría verse obligado a rebajar los tipos por debajo del 1,5%. Por el contrario, si la economía de la eurozona demuestra más solidez de la esperada y consigue absorber sin grandes daños un posible aumento arancelario -estimado en un 12%-, la institución podría optar por mantener los tipos sin cambios durante más tiempo.

Aunque en un primer momento las medidas proteccionistas podrían ejercer presión al alza sobre los precios, en el medio y largo plazo el impacto sería desinflacionista, debido al deterioro del comercio y la desaceleración de la actividad económica. En este contexto tan complejo, el BCE se enfrenta nuevamente al reto de encontrar el equilibrio en un escenario marcado por fuerzas contrapuestas.

(El Economista, 24-07-2025)