La Encuesta de Población Activa correspondiente al segundo trimestre del año (abril-junio) arroja un saldo positivo con la creación de 503.300 nuevos empleos en comparación con el trimestre anterior, y 584.000 más que hace un año. La mayor parte de estos puestos se concentra en el sector servicios y proviene del ámbito privado.
En concreto, en los últimos doce meses, el empleo generado por el sector privado ha aumentado en 620.000 personas, mientras que el sector público ha reducido su plantilla en 3.600 trabajadores, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, el 95% del empleo creado respecto al trimestre anterior proviene de contrataciones en empresas privadas, algo que la patronal CEOE ha destacado, subrayando la capacidad de resistencia del sector privado en un contexto económico incierto. «Estos datos muestran que el empleo se sostiene principalmente gracias al sector privado, con 480.500 nuevos ocupados, lo que demuestra su fortaleza», ha señalado la organización empresarial.
A este contexto de incertidumbre se suman los interrogantes sobre el rumbo que tomará la legislación laboral, especialmente en lo que respecta a la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, una medida que, según CEOE, podría dificultar la negociación colectiva y perjudicar la creación de empleo si se produce un cambio económico.
Por sectores, la agricultura ha sido el único que ha perdido empleo en comparación con el segundo trimestre de 2024, con 7.300 ocupados menos. A pesar de su marcada estacionalidad, la comparación se hace con el mismo periodo de otro año. Por el contrario, la industria ha ganado más de 115.000 trabajadores, la construcción sumó 45.800 y los servicios lideraron la creación de empleo con cerca de 430.000 nuevos puestos.
Estos datos son especialmente relevantes porque, por primera vez, se supera la barrera de los 22 millones de ocupados según la EPA, mientras que la tasa de paro cae al 10,3%, el nivel más bajo desde 2008. Este avance se produce además en un contexto de crecimiento de la población activa, lo que complica aún más la reducción del desempleo. Según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, se encadenan ya seis trimestres consecutivos con incrementos de ocupación superiores al 0,6%.
No obstante, el perfil del empleo creado sigue generando inquietudes. Persisten dudas sobre su calidad, especialmente por el peso que tienen los contratos fijos discontinuos dentro del total de contratos indefinidos. De hecho, por primera vez desde la reforma laboral, este tipo de contratos ha disminuido interanualmente un 2,8%, quedando en 768.400 personas, lo que representa un 4% del total de asalariados. Además, continúa siendo elevado el número de contratos a tiempo parcial, especialmente entre mujeres. Según los últimos datos de la EPA, hay 19,1 millones de personas trabajando a jornada completa y algo más de tres millones con contratos a tiempo parcial.
Todo apunta a que, como en años anteriores, el grueso del crecimiento del empleo se ha concentrado en los primeros meses del año, coincidiendo con el inicio de la temporada turística tras la Semana Santa. Aunque sectores de alto valor añadido como la información y las telecomunicaciones ganan presencia, la estructura del empleo en España sigue dependiendo en gran medida de actividades sujetas a la estacionalidad y a factores de calendario, pese a la reforma laboral aprobada a finales de 2021.
Por otro lado, aunque el desempleo ha bajado en todas las franjas de edad, la tasa de paro juvenil sigue siendo muy alta, situándose en el 24,5%, la más elevada de la Unión Europea. No obstante, el número de jóvenes desempleados es el más bajo desde que se tienen registros, según datos del SEPE difundidos por el Ministerio de Trabajo. Aun así, el factor demográfico es clave. El Ejecutivo, por su parte, considera que una de las prioridades actuales es el desempleo entre los mayores de 50 años, muchos de los cuales fueron expulsados del mercado laboral durante la crisis económica y ahora enfrentan más obstáculos para acceder a un empleo estable.
Finalmente, a pesar de la creación de más de medio millón de empleos, el número de horas trabajadas ha disminuido respecto al año anterior. Según el INE, se ha registrado una caída del 0,5% en las horas trabajadas, lo que se interpreta como una señal negativa en términos de productividad. Esta reducción se atribuye en gran parte al aumento del absentismo laboral, cuya incidencia ha crecido de manera notable y que, según la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), podría representar un coste superior a los 32.000 millones de euros a finales de año debido a las bajas por enfermedad común.
(El Economista, 25-07-2025)






