El oro, en máximos, dará más alegrías a los inversores

El precio del oro marca un nuevo máximo histórico. Ayer, la onza alcanzó los 3.520 dólares tras acumular seis sesiones consecutivas al alza, con una ganancia del 4,5%. La debilidad del dólar, las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed) y la continua presión del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el banco central han sido factores decisivos en este repunte. Aunque las compras de los bancos centrales se han moderado ligeramente, siguen siendo constantes, al igual que la demanda procedente de Asia, mientras que las inversiones en fondos cotizados (ETF) respaldados en oro siguen creciendo.

Este escenario ha llevado a los grandes inversores a prever que la tendencia alcista del metal precioso se prolongará durante el resto del año y, al menos, hasta la primera mitad de 2026. Las estimaciones para diciembre sitúan el precio entre 3.600 y 4.000 dólares por onza, lo que supone un potencial de revalorización de entre el 2,3% y el 13,6% respecto al nivel actual. En lo que va de año, el oro ya acumula una subida del 34%.

Desde Vontobel señalan que el oro podría llegar a 3.700 dólares en los próximos meses si la demanda como activo refugio se mantiene sólida. La entidad suiza aconseja aprovechar eventuales correcciones como oportunidades de entrada, recordando el episodio en que Trump amagó con imponer aranceles al oro, aunque después diera marcha atrás. Por su parte, J. Safra Sarasin Sustainable AM anticipa que la economía estadounidense se debilitará, lo que abriría la puerta a una reducción de los tipos de interés de al menos 50 puntos básicos antes de fin de año. Esto, explican, abarataría el coste de mantener oro y favorecería un precio cercano a los 3.600 dólares por onza hacia diciembre.

Bank of America es aún más optimista y fija su objetivo en 4.000 dólares a corto y medio plazo. Sus previsiones se apoyan en cuatro factores: el déficit estructural de Estados Unidos, las presiones inflacionarias vinculadas a la desglobalización, la incertidumbre sobre la independencia de la Fed y la tensión geopolítica.

El comportamiento estacional del oro también juega a su favor. Según un estudio de Jupiter AM, desde 1971 el rendimiento en la segunda mitad del año ha sido superior al del primer semestre, reforzando la visión alcista. Además, la baja exposición de los inversores al oro deja margen para un incremento de la demanda tanto institucional como minorista.

En esta línea, Goldman Sachs destaca que las entradas en ETF respaldados en oro han sido un motor clave del reciente repunte y prevé que el precio alcance los 4.000 dólares por onza hacia mediados del próximo año.

La plata también vive un momento dulce. Cotiza a 48,8 dólares la onza, niveles de 2011 y sube un 40% en el año, pero, a diferencia del oro, cotiza por debajo de su récord de 50 dólares de 1980. Jupiter AM señala que hacen falta más flujos de capital para llegar a esta cota: «Creemos que estamos empezando a ver señales de ello», asegura. Los expertos recuerdan que su atractivo reside en su escasez estructural y en una demanda, focalizada principalmente en la industria, que está en récord.

(Expansión, 03-09-2025)