El fuerte incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) en los últimos años ha supuesto un alivio para colectivos como mujeres, jóvenes, inmigrantes, trabajadores del campo o con menor formación, pero también ha tenido un efecto colateral: la reducción en la creación de empleo, que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) estima en hasta 85.000 afiliados menos al año debido al aumento de los costes laborales. Así lo refleja el último informe del organismo sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, difundido ayer.
Según la Airef, aunque la combinación entre la subida del SMI y la reforma laboral ha tenido un impacto global ligeramente positivo en la economía al estimular el consumo, la incidencia sobre el mercado de trabajo es cada vez más negativa y desigual según el territorio. Por ejemplo, una misma subida del SMI provoca un efecto tres veces mayor en Canarias que en Baleares.
Desde 2018, los gobiernos de Pedro Sánchez han elevado el salario mínimo un 61%, pasando de 735,9 euros mensuales (en 14 pagas) a 1.184 euros en 2025. Este crecimiento ha multiplicado el número de trabajadores afectados: del 3,5% de la población ocupada en 2018 al 7,4% en 2023, convirtiéndose en el sueldo más común del país.
Además, aumenta el grupo de empleados influenciados de forma indirecta, es decir, quienes ganan un poco más que el mínimo y dependen de que se mantenga la diferencia salarial. En 2018 representaban el 7,9% de los afiliados, mientras que en 2025 ya alcanzan el 22,8%.
Los efectos sobre el empleo han sido evidentes. La subida de 2019, de 735,9 a 900 euros, frenó entre 40.000 y 65.000 nuevas afiliaciones; mientras que el incremento de 2023, de 1.000 a 1.080 euros, elevó el impacto negativo hasta un rango de 55.000 a 85.000 empleos menos. Estos resultados llegan justo cuando el Gobierno anuncia que prepara otra subida para 2026.
La afectación varía según colectivos y territorios. Regionalmente, el peso de las subidas es mayor en las ciudades autónomas (en Ceuta pasó del 8,6% del empleo afectado en 2019 al 14,1% en 2023; en Melilla, del 7,4% al 10,5%). Entre las comunidades, el impacto es más fuerte en Canarias (9,6%), Murcia (8,1%), Extremadura (7,5%), Andalucía (5,4%), Asturias (5,2%) y Galicia (5,1%). En el otro extremo, apenas llega al 2,5% en el País Vasco, al 2,8% en Navarra y al 3,2% en Baleares.
Por perfil, las subidas han afectado más a mujeres (5,2% en 2023 frente al 3,5% en 2019), jóvenes (12,1%), inmigrantes (8,2%), trabajadores agrícolas (8,6%), empleados a tiempo parcial y personas con menor nivel educativo.
Aun así, el análisis reconoce que las subidas del SMI han contribuido a reducir la desigualdad salarial, favoreciendo más a los sueldos bajos que a los altos. En términos globales, la Airef concluye que la reforma laboral y el alza del SMI han tenido un efecto limitado pero positivo en la economía: un impulso de 0,1 puntos porcentuales del PIB en promedio entre 2022 y 2050, además de un aumento de las cotizaciones sociales. La reforma laboral, en particular, ha permitido mejorar en un punto el porcentaje de parados que encuentran empleo, hasta situarse en el 14,2%.
(Expansión, 23-09-2025)






