En España se celebra la firma del histórico acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, que tras 25 años de negociaciones podría finalmente entrar en vigor a finales de este año, una vez completado el proceso de ratificación. El tratado comercial, que se estima aportará más de 77.000 millones de euros al PIB europeo, tendrá un impacto muy notable en España, país especialmente bien situado para aprovechar la apertura del intercambio de bienes.
A pesar de los elevados aranceles actuales, el comercio español con los países de Mercosur superó en 2023 los 20.000 millones de euros, lo que coloca a España como tercer socio europeo del bloque, por detrás de Alemania (28.000 millones) y Países Bajos (24.500 millones). Entre los tres concentran cerca del 60% del comercio total de la UE con la región. Los analistas subrayan que para estos países será más sencillo profundizar en relaciones ya consolidadas que abrir nuevos mercados desde cero.
El verdadero valor del acuerdo para España, sin embargo, no está solo en los datos históricos, sino en los sectores estratégicos que se verán más beneficiados con la reducción de aranceles. El vino, por ejemplo, que soporta en Mercosur gravámenes de hasta el 35%, tendrá ahora acceso mucho más competitivo a mercados con gran potencial. «La eliminación de barreras permitirá reforzar e incrementar la presencia de nuestros vinos en estos países», afirma José Luis Benítez, director general de la Federación Española del Vino, que reconoce las dificultades previas para crecer en la región.
Otro sector estrella será el del aceite de oliva, en el que España es líder mundial. Actualmente, sus exportaciones a Mercosur pagan un 10% de aranceles, que desaparecerán con la entrada en vigor del tratado. Según el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, las exportaciones de vino y aceite podrían incrementarse entre un 40% y un 50% gracias al acuerdo. Además, España contará con 59 productos protegidos con indicaciones geográficas en el bloque, una cifra solo superada por Francia.
El beneficio se extiende también a otros ámbitos industriales: automóviles, fármacos, productos químicos y maquinaria, que ya suponen más de 3.000 millones en ventas a Mercosur y que actualmente afrontan aranceles de entre el 14% y el 35%. Estos impuestos se eliminarán progresivamente en un periodo de transición de diez años.
Este potencial explica por qué España ha sido uno de los principales defensores del pacto, al que considera estratégico para el desarrollo de su tejido productivo. No obstante, la apertura comercial también plantea desafíos, en especial en el sector agrario, donde predominan pequeñas y medianas empresas con menos capacidad de internacionalización. Para que el país pueda aprovechar plenamente las oportunidades del acuerdo, será fundamental el apoyo del Estado y de la Unión Europea en la promoción y consolidación de la presencia española en los mercados de Mercosur.
(Expansión, 04-09-2025)






