Desde el inicio de la crisis inflacionaria en 2021, los salarios reales en España han disminuido un 4%, situándose como el segundo país de la eurozona con peor evolución salarial, solo por detrás de Italia. En conjunto, la eurozona ha registrado una pérdida de poder adquisitivo del 3% durante este periodo, lo que supone un punto menos que en el caso español.
El martes, Eurostat publicó los datos armonizados de coste laboral del primer trimestre del año. En el caso de España, el crecimiento del empleo no se está traduciendo en una mejora salarial. Esto se debe a que buena parte de los nuevos puestos de trabajo se están generando en sectores con bajo valor añadido y escasa productividad, lo que frena la evolución de los sueldos.
Sectores como la hostelería, el comercio, la logística y la construcción -tradicionales motores del empleo español- lideran la creación de empleo, pero no están impulsando una subida del salario medio. A pesar de ello, en algunos de estos sectores, los sueldos han evolucionado mejor que la media europea. En el comercio, por ejemplo, los salarios han aumentado un 20%, en línea con la inflación, lo que ha permitido mantener el poder adquisitivo. En la hostelería, la pérdida ha sido limitada al 1,7%, probablemente gracias al mayor número de trabajadores que perciben el salario mínimo interprofesional (SMI), cuyo incremento ha elevado las remuneraciones en la parte baja de la escala salarial.
Las subidas del SMI han contribuido a reducir las desigualdades entre los salarios más bajos y los más altos. No obstante, las rentas medias apenas se han beneficiado de estas medidas y siguen sin recuperar el poder adquisitivo perdido, a pesar de que la inflación acumulada en España desde 2021 (20%) es ligeramente inferior a la media de la eurozona (20,5%).
Uno de los factores que más ha lastrado la recuperación salarial en España ha sido la evolución de las retribuciones en el sector público. Según Eurostat, los empleados públicos han perdido cerca de un 7% de poder adquisitivo en cuatro años, frente al 5% de caída en el conjunto de la eurozona. Esta situación se ha visto agravada por el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT), que pactaron subidas salariales por debajo de la inflación, a pesar de la oposición del sindicato CSIF. A día de hoy, los funcionarios siguen esperando el último incremento pactado para 2024 y está pendiente la negociación de un nuevo acuerdo salarial.
Si se excluye el sector público, los sueldos por hora en el ámbito privado han subido un 16,7% desde principios de 2021. Aunque esta cifra aún se sitúa por debajo de la inflación acumulada, la diferencia con respecto a la eurozona se reduce a medio punto porcentual, lo que sugiere que la evolución salarial en las empresas privadas españolas ha sido relativamente similar a la del resto del área del euro.
En 2022, el año con mayor presión inflacionaria, se produjo la mayor pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores en España. A lo largo de 2023 hubo una ligera recuperación, que sin embargo se ralentizó en la segunda mitad de 2024. Aunque los sueldos nominales siguen aumentando -un 3,5% en el último año, en línea con la eurozona-, la inflación en España ha sido del 2,8%, medio punto por encima de la media. Esto significa que, recientemente, los salarios reales siguen comportándose peor en España que en el conjunto del euro.
Una de las razones es el tipo de crecimiento que está viviendo la economía española, muy dependiente de la demanda de servicios, lo cual está generando presiones inflacionistas. Un claro ejemplo es el sector de la hostelería, que está aprovechando el aumento del turismo nacional e internacional para elevar sus precios hasta niveles récord.
(El Confidencial, 18-06-2025)






