España llega con escaso margen fiscal para dar respuesta a la nueva crisis económica

En los últimos años, España ha logrado ir recuperando el equilibrio de sus finanzas públicas, gracias al repunte económico tras la pandemia, la creación de empleo y unos ingresos fiscales récord impulsados por la inflación. Sin embargo, ese impulso inicial se está agotando, y el país se enfrenta a una nueva etapa de incertidumbre global, con un déficit público que roza el límite permitido por la Unión Europea, una deuda que supera el tamaño del PIB y un gasto público creciente, especialmente presionado por la necesidad de incrementar el presupuesto de Defensa ante el actual contexto geopolítico.

Diversos organismos, tanto internacionales como nacionales -entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef)- han alertado en los últimos días sobre esta situación. Ayer, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) publicó un informe señalando que «tras alcanzar casi el 10% del PIB en 2020, el déficit se ha reducido rápidamente gracias a la recuperación, situándose en 2024 en niveles similares a los de antes de la pandemia, apenas por debajo del umbral del 3% del PIB», que es el límite a partir del cual Bruselas puede abrir un procedimiento por déficit excesivo. En otras palabras, advertía Fedea, «nos movemos en un margen muy estrecho para hacer frente a una nueva crisis, que ya ha comenzado».

El informe se refiere, entre otros factores, a la guerra comercial que ha reactivado Estados Unidos, y que previsiblemente impactará en la economía española. «Mantener el actual dinamismo económico será todo un desafío», afirma el documento, en un contexto marcado por el brusco giro en la política comercial y de defensa de EE.UU. bajo la administración Trump.

Bajo el título Evolución económica 2019-2024 y recopilación de medidas ante la guerra en Ucrania, el análisis de Fedea -firmado por su director, Ángel de la Fuente- subraya que durante estos años tanto los ingresos como los gastos públicos han ido en aumento, incrementándose en conjunto en 3,5 puntos del PIB entre 2018 y 2024.

De acuerdo con el Informe sobre los Presupuestos Iniciales de las Administraciones Públicas 2025, publicado por la Airef el jueves pasado, los ingresos públicos alcanzarán este año el 41,6% del PIB (42,4% si se incluyen los fondos del Plan de Recuperación financiado por los recursos europeos del Next Generation). Por su parte, el gasto público llegará al 44,3% del PIB.

Con estas cifras, la Airef estima que España cerrará el año con un déficit del 2,7% del PIB (que se reduciría al 2,4% sin contar las medidas extraordinarias adoptadas tras la DANA que afectó a Valencia en octubre). Esta mejora es leve si se compara con el 3,15% de déficit con el que cerró el ejercicio 2014 (o el 2,8% si se excluyen los gastos por la DANA). La deuda pública, por su parte, se reducirá un punto en 2025, quedando en el 100,8% del PIB, aunque supone una desaceleración respecto a los 3,3 puntos que bajó el año anterior.

Airef advierte que esta reducción se ha sostenido principalmente gracias al crecimiento económico tras la pandemia, pero que este factor perderá fuerza este año. Además, la menor llegada de fondos europeos contribuirá a que el ritmo de reducción de la deuda se modere. Todo esto ocurre en un contexto internacional incierto, marcado por el deterioro del comercio global debido a los nuevos aranceles impuestos por Trump, que podrían restar medio punto al crecimiento económico previsto para 2025, que actualmente se sitúa en el 2,5%, según Airef.

El FMI también ha destacado esta amenaza en su revisión anual de la economía española. «Uno de los principales riesgos externos es una nueva escalada en las tensiones comerciales, especialmente aquellas que involucren directamente a la Unión Europea», señala el organismo, recordando que Trump ha impuesto aranceles del 20% a la UE, aunque los ha suspendido temporalmente por 90 días. En el plano interno, el FMI alerta sobre la fragmentación política como un posible obstáculo para aplicar medidas fiscales adecuadas, en caso de que España no cumpla con sus compromisos de reducción del déficit o si el mercado empieza a dudar sobre la estabilidad de la deuda europea.

El organismo concluye que, dada la elevada deuda y la posición cíclica de la economía, es aconsejable adelantar el ajuste fiscal previsto para reforzar las cuentas públicas y ganar margen de maniobra ante futuras crisis. De momento, la escasa capacidad fiscal de España para responder a los desafíos impuestos por la nueva política estadounidense ha llevado al Gobierno a diseñar un plan de respuesta que no contempla ayudas directas a los sectores afectados -como propone el PP, que reclama rebajas fiscales y de cotizaciones-, sino que opta por movilizar 14.300 millones de euros a través de líneas de financiación que reutilizan instrumentos ya existentes.

(Expansión, 15-04-2025)