Con los Presupuestos Generales del Estado de 2025 prácticamente descartados, el tiempo comienza a correr para configurar los correspondientes al ejercicio 2026. A estas alturas del año, el Ministerio de Hacienda ya debería estar trabajando en el techo de gasto -el límite de gasto no financiero de las tres administraciones públicas-, paso previo e imprescindible para la elaboración de los nuevos presupuestos y su posterior aprobación parlamentaria. Sin embargo, fuentes internas del Ministerio han declarado a elEconomista.es que «no se está trabajando en ningún documento para los Presupuestos de 2026». Es más, aseguran que «ni siquiera parece haber intención de hacerlo».
Aunque los plazos legales para iniciar este procedimiento no siempre se cumplen -y hay antecedentes de retrasos-, el proceso técnico necesario para elaborar la senda de estabilidad requiere una preparación previa que normalmente comienza en marzo. Llegado ya el mes de mayo, estas mismas fuentes indican que aún no se ha iniciado ningún trabajo y que, por ejemplo, no se ha convocado el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), órgano clave para validar dicha senda de gasto antes de su aprobación por el Consejo de Ministros.
Este acuerdo inicial sobre el gasto es fundamental, ya que tras su aprobación en el Ejecutivo debe pasar por el Congreso y el Senado. Actualmente, solo queda mes y medio de sesiones parlamentarias antes del parón veraniego. Aunque en 2024 la primera propuesta de senda de estabilidad llegó al Congreso en julio, fue rechazada. Dada la inactividad actual en Hacienda, las fuentes consultadas ven «imposible» que este primer capítulo de las cuentas públicas pueda estar listo antes del verano.
Otro indicio claro de la falta de avance es la ausencia total de contactos con los socios parlamentarios. Fuentes de Junts per Catalunya afirman que «no ha habido ningún tipo de conversación» sobre los Presupuestos de 2026 y se muestran sorprendidas por la inacción del Gobierno. «Nada de nada», aseguran, añadiendo que «las fechas se acercan y habría que empezar a negociar». En el caso del Grupo Vasco (PNV), la respuesta es similar: «No tenemos ninguna información al respecto, no se han puesto en contacto con nosotros para tratar este tema».
La falta de diálogo con partidos clave para alcanzar mayorías parlamentarias refuerza la hipótesis de que el Ejecutivo podría volver a prorrogar por tercera vez consecutiva los Presupuestos de 2023. Como recuerdan las fuentes, «la Constitución no obliga a convocar elecciones si no se aprueban los Presupuestos», por lo que continuar con unas cuentas prorrogadas no es jurídicamente problemático, aunque sí limite la capacidad de maniobra del Gobierno.
De momento, el Ejecutivo ha logrado mantener el déficit bajo control gracias a un exceso de ingresos, aunque para ciertos gastos sigue necesitando autorización parlamentaria. En todo caso, señalan estas fuentes, «la ministra Montero tiene margen para redistribuir recursos entre ministerios gracias a mecanismos introducidos en los Presupuestos de 2022 y 2023», que le permiten mover créditos entre secciones. Esta facultad se ha usado, por ejemplo, para imputar gastos de defensa, una de las principales preocupaciones futuras si no se aprueban nuevas cuentas con partidas concretas para alcanzar el compromiso del 2% del PIB en inversión militar.
Otro ejemplo de flexibilidad presupuestaria es la reciente compra de acciones de Telefónica por parte del Estado, que se financió utilizando capital del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), a pesar de que ese dinero debería estar destinado exclusivamente a proporcionar liquidez a las comunidades autónomas. Aunque ambas partidas se consideran capital financiero, esta maniobra demuestra cómo el Gobierno puede jugar con los márgenes legales disponibles para financiar operaciones concretas incluso sin nuevos presupuestos.
Mientras tanto, desde el Ministerio de Hacienda se remiten a declaraciones anteriores de la vicepresidenta primera y ministra del ramo, María Jesús Montero, quien ha insistido en que «no se da nada por perdido» y ha reiterado su compromiso de presentar las cuentas públicas. No obstante, todas sus afirmaciones se han centrado únicamente en los Presupuestos de 2025, sin hacer mención a los de 2026, lo que refuerza aún más la impresión de que, por ahora, no hay intención de ponerlos en marcha.
(El Economista, 16-05-2025)






