Los ingresos tributarios siguen alcanzando niveles históricos, incluso en figuras impositivas más específicas como el Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR). Entre enero y octubre, este tributo generó 4.213 millones de euros, lo que supone un aumento del 30,7% respecto al mismo periodo de 2024, según datos de la Agencia Tributaria. Si la comparación se realiza con los diez primeros meses de 2022 -cuando estos ingresos comenzaron a recuperarse tras el desplome provocado por la pandemia-, el crecimiento asciende al 70,9%.
Desde 2023, la recaudación del IRNR mantiene una tendencia claramente ascendente, tanto en el acumulado de enero a octubre (última cifra disponible de 2025) como en el conjunto del año. El fuerte incremento del 30,7% registrado en el ejercicio actual responde, en parte, a circunstancias excepcionales: los elevados ingresos por alquileres generados por dos grandes compañías no residentes en España. Estos rendimientos han tenido un impacto notable en un impuesto que, por su propia naturaleza, suele aportar menos recursos que otros grandes tributos como el IRPF, el IVA o el Impuesto sobre Sociedades. No obstante, los contribuyentes sujetos al IRNR tienen un peso relevante en ámbitos como el desequilibrio entre la oferta y la demanda de vivienda, tal y como ha señalado el Banco de España.
El IRNR grava las rentas obtenidas en territorio español por personas físicas o jurídicas que no cuentan con establecimiento permanente en el país. Aunque no residan fiscalmente en España, los ingresos generados aquí sí están sujetos a tributación. El tipo general es del 24% para no residentes de fuera de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo (EEE), mientras que para los residentes en la UE se aplica un tipo reducido del 19%.
Durante los años 2020 y 2021, la recaudación de este impuesto sufrió un fuerte retroceso como consecuencia de la crisis del Covid-19. En 2022, una vez superados los peores efectos de la pandemia, los ingresos se dispararon un 61,7% respecto al año anterior, hasta alcanzar los 2.954 millones de euros. El repunte estuvo impulsado, principalmente, por la recuperación de las rentas de capital, base fundamental del impuesto. En los diez primeros meses de ese año, el aumento interanual fue del 67,4%. En 2023, el crecimiento fue más moderado y acorde con la estructura del tributo, con un alza anual del 8,9% (hasta 3.218 millones) y del 11,1% entre enero y octubre. En ese ejercicio, la Agencia Tributaria destacó que, aunque las rentas de capital mantuvieron una evolución positiva, el efecto de las devoluciones redujo el resultado final.
La tendencia alcista continuó en 2024, con un incremento del 25,4% en el conjunto del año y del 17,7% en el periodo enero-octubre. De nuevo, las rentas de capital -especialmente los dividendos- fueron el principal soporte del IRNR. Tanto las retenciones como los pagos a cuenta mostraron, y siguen mostrando, un comportamiento muy favorable para las arcas públicas.
Más allá de la evolución de las rentas de capital, otro factor relevante ha sido el refuerzo progresivo de los controles por parte de la Agencia Tributaria sobre este impuesto, intensificados en los últimos años a través de los distintos Planes Anuales de Control Tributario. El plan de 2023 ya señalaba expresamente la prioridad de verificar la correcta declaración de las retenciones a cuenta del IRNR, especialmente por parte de grandes empresas que abonan dividendos, intereses o cánones a no residentes sin establecimiento permanente en España. Asimismo, se incidía en comprobar si los perceptores de esas rentas tienen la condición de beneficiarios efectivos, con el fin de evitar un uso abusivo de la normativa comunitaria sobre la libre circulación de capitales. Estos mismos criterios se han mantenido en el plan correspondiente a 2024.
En paralelo, la Agencia Tributaria ha reforzado los análisis relacionados con la titularidad indirecta de bienes inmuebles por parte de contribuyentes no residentes. El Plan Anual de Control Tributario y Aduanero para 2025 intensifica aún más la supervisión de quienes, pese a tener su residencia fiscal fuera de España, obtienen rentas en el país, colectivo directamente afectado por el IRNR.
Uno de los principales focos de actuación es la lucha contra el fraude más habitual en este ámbito: la falsa declaración de no residencia fiscal en España. Casos mediáticos como el de la cantante Shakira ilustran este tipo de prácticas. La artista colombiana alegaba no residir en España y, por tanto, tributar únicamente por el IRNR y no por sus rentas mundiales. Sin embargo, se acreditó que pasaba más de 183 días al año en Barcelona, superando el umbral que determina la residencia fiscal. La Fiscalía solicitaba inicialmente ocho años de prisión y una multa superior a 23 millones de euros por seis delitos contra la Hacienda pública, aunque finalmente se alcanzó un acuerdo que evitó su ingreso en prisión a cambio de una elevada sanción económica.
El plan de control para 2025 también refuerza los mecanismos de intercambio de información con otros países y la exigencia de documentación. Entre los objetivos figuran la regularización de las infrarretenciones en las rentas de artistas y deportistas, así como en los rendimientos y ganancias derivados de bienes inmuebles. Asimismo, se incrementa la vigilancia sobre las devoluciones de retenciones por dividendos, una de las principales fuentes de ingresos del IRNR.
Con todo, los objetivos del Plan de Control Tributario de 2025 aún se encuentran en fase de ejecución y, en lo que respecta a los datos acumulados entre enero y octubre, el aumento de la recaudación no se explica principalmente por el refuerzo de la vigilancia. Las inspecciones fiscales son procedimientos largos y complejos, y los planes anuales de la Agencia Tributaria suelen aprobarse a finales de febrero, por lo que su impacto en la recaudación todavía no se refleja plenamente en las cifras disponibles.
(El Economista, 18-12-2025)






