El euríbor, principal referencia para la mayoría de hipotecas en España, mantiene desde hace casi dos años una tendencia descendente, aunque con altibajos. Sin embargo, en las últimas semanas han surgido dudas: el mercado interpreta que el Banco Central Europeo ha puesto fin, al menos por ahora, a las bajadas de tipos de interés. Como consecuencia, la posibilidad de que el euríbor a 12 meses cayera por debajo del 2% parece cada vez más lejana, tras varios días consecutivos de repuntes.
El índice se encuentra en una fase de estancamiento después de cinco meses con apenas variaciones. Pese a que el balance de 2025 sigue siendo positivo -la media de agosto fue del 2,11% frente al 2,43% de diciembre-, la estabilización ha abierto un escenario en el que confluyen presiones tanto alcistas como bajistas, lo que deja su rumbo en el aire.
Las advertencias de Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, sobre la posibilidad de nuevas subidas de tipos más pronto de lo esperado, junto con la inflación de agosto -que superó el 2% por primera vez desde abril-, refuerzan la expectativa de que Fráncfort no aplicará más recortes este año. Esto complica el panorama para los hipotecados a tipo variable, que podrían ver frenada la rebaja en sus cuotas tras varios meses de alivio.
El ahorro seguirá notándose en las revisiones al menos hasta enero, ya que la comparación interanual sigue siendo favorable, pero los cálculos son menos optimistas que semanas atrás. Para quienes actualicen su hipoteca cada seis meses, el fin de las rebajas llegará antes, en otoño. De hecho, el euríbor encadenaba este martes cuatro jornadas al alza y se situaba en el 2,16%. No obstante, aún existen factores que pueden contener los precios. La fortaleza del euro frente al dólar actúa como freno a la inflación, y también podría hacerlo el eventual desvío hacia Europa de productos chinos más baratos por los aranceles de EE. UU.
Entre los analistas, no todos comparten una visión negativa. Antonio Gallardo, de Asufin, considera que el escenario a medio plazo sigue apuntando a una ligera bajada del euríbor debido a la debilidad del crecimiento económico, sobre todo en Alemania, aunque insiste en la necesidad de prudencia.
Si finalmente el BCE congela los recortes de tipos y el euríbor se mantiene algo más alto, uno de los impactos se notará en el mercado inmobiliario. La caída de los intereses hipotecarios -ya por debajo del 3% de media- está impulsando una fuerte demanda de vivienda, pese a que los precios continúan subiendo. En el primer semestre de 2025 se firmaron 243.257 hipotecas, un 25% más que en el mismo periodo del año anterior y la cifra más elevada desde 2011. En los últimos 12 meses, las ventas de viviendas han superado las 700.000, disparando además la recaudación de las comunidades autónomas por transmisiones patrimoniales.
A ello se suma que, en el tramo final del año, algunas entidades financieras mejoran sus ofertas para cumplir objetivos, lo que favorece aún más a los compradores. Al mismo tiempo, si se extiende la idea de un euríbor más caro en el futuro, muchas familias podrían adelantar la compra para evitar mayores costes, lo que añadiría presión al ya recalentado mercado.
El sector vive un auge condicionado por varios desequilibrios: la escasez de oferta, el encarecimiento de materiales, la falta de mano de obra en la construcción, el uso turístico de viviendas, la creciente compra por extranjeros de alto poder adquisitivo y el aumento de población en España, que se encamina a superar los 50 millones de habitantes en 2026.
(Cinco Días, 04-09-2025)






