La economía española acelera en el segundo trimestre al crecer un 0,7% pese a las tensiones comerciales

La economía española vuelve a dar muestras de fortaleza en términos macroeconómicos. Según los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 0,7% en el segundo trimestre del año, impulsado principalmente por el consumo de los hogares y la inversión, y ello a pesar de un contexto internacional marcado por la incertidumbre. Este avance supone una mejora respecto al primer trimestre, cuando la economía se expandió un 0,6%, y suma ya ocho trimestres consecutivos con crecimientos iguales o superiores al 0,6%.

En términos interanuales, el crecimiento alcanzó el 2,8%, consolidando a España como la economía con mayor dinamismo dentro del conjunto de países de la eurozona. Mientras que otras grandes economías europeas afrontan dificultades estructurales y tensiones externas, la actividad económica en España se mantiene resistente. Además, el reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, que prevé la imposición de aranceles del 15% a la mayoría de exportaciones comunitarias hacia EE. UU., no se espera que tenga un impacto directo significativo sobre la economía española.

Durante este segundo trimestre, el principal motor del crecimiento volvió a ser la demanda interna, que aportó 0,9 puntos porcentuales al incremento del PIB, compensando la aportación negativa del sector exterior. El gasto de los hogares creció un 0,8%, beneficiado por la buena evolución del empleo y el incremento de las rentas. El mercado laboral, de hecho, logró un récord histórico al superar los 22 millones de ocupados, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Asimismo, la tasa de paro cayó al 10,29%, su nivel más bajo desde 2008, aunque todavía se sitúa por encima de la media europea.

El Ministerio de Economía subrayó que el crecimiento del consumo privado refleja la fortaleza del empleo y la mejora del poder adquisitivo de las familias. Por el contrario, el gasto público mantuvo su senda descendente, con una caída del 0,1%, tras un retroceso del 0,5% en el trimestre anterior.

Otro de los factores que impulsaron la economía fue la inversión, que aumentó un 2,1% respecto al trimestre anterior. Las exportaciones, por su parte, moderaron su crecimiento hasta el 1,1%, seis décimas menos que en el trimestre previo, afectadas por el entorno internacional desfavorable. Las importaciones crecieron un 1,7%, dos décimas más que entre enero y marzo. En conjunto, la demanda externa restó 0,1 puntos al crecimiento económico, según indicó el INE.

Desde la perspectiva de la oferta, casi todos los sectores productivos registraron avances. El único que sufrió una fuerte caída fue el sector primario, que retrocedió un 9,5%. En cambio, la industria creció un 0,8% trimestral, especialmente en sus ramas manufactureras, que subieron un 1,1%. La construcción también mejoró, con un alza del 1,5%, y los servicios avanzaron un 1,2%. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, celebró los datos destacando que «la economía española sigue creciendo con vigor, acompañada de una fuerte creación de empleo, mejora del poder adquisitivo, aumento de los salarios y de la productividad».

En efecto, los indicadores muestran un aumento del 1,5% en la productividad por hora trabajada y del 1,3% en el volumen total de horas trabajadas en términos interanuales. La recuperación del consumo ha ido de la mano de un incremento de las rentas familiares, dejando atrás los efectos más duros de la inflación. Entre abril y junio, la remuneración total de los asalariados creció un 7,6%, gracias tanto al aumento del número de empleos equivalentes a jornada completa (3,7%) como al crecimiento del salario medio (3,8%). «En definitiva -concluyó Cuerpo-, España se consolida como una de las economías más dinámicas, no solo en Europa, sino también a nivel internacional».

(Cinco Días, 30-07-2025)