Las bajas laborales en España marcaron en 2025 otro récord sin soluciones a la vista

Las cifras de incapacidad temporal de la Seguridad Social alcanzaron en 2025 un nuevo máximo histórico de bajas laborales en España. Según los datos provisionales difundidos por el ministerio que dirige Elma Saiz, la prevalencia media por contingencias comunes -es decir, las no vinculadas al trabajo- se sitúa en 53,7 procesos por cada 1.000 asalariados, por encima de los 51,1 registrados en 2024. Esta tendencia al alza genera preocupación entre sindicatos, empresas y Administraciones, aunque por ahora no se traduce en medidas eficaces para atajar un problema que supuso un coste de 18.400 millones de euros el pasado año. Las iniciativas adoptadas, como el mayor papel de las mutuas en ciertas bajas, avanzan lentamente, y otras propuestas no logran consenso en el diálogo social.

El aumento de las bajas laborales es continuo desde 2012. En aquel momento, en plena crisis económica, la tasa era de 19,1 procesos por cada 1.000 trabajadores, el nivel más bajo desde que hay registros (2007). Durante los años más duros de la recesión, las bajas descendieron, pero a partir de 2013 comenzaron a repuntar progresivamente, hasta situarse en 35,7 en 2020, coincidiendo con la pandemia. Desde entonces, el crecimiento ha sido especialmente intenso, alcanzando los niveles actuales.

La profesora de Derecho del Trabajo Maria del Mar Crespí considera que se trata de un fenómeno «multicausal», en el que coinciden distintos factores. Esta visión es compartida por sindicatos, patronales y Gobierno, aunque difieren en el peso que atribuyen a cada causa y en las soluciones propuestas.

Un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) identifica cinco elementos clave: la escasa supervisión de los procesos (ya que las bajas las tramitan los servicios autonómicos de salud, pero el coste lo asume la Seguridad Social); cambios normativos más protectores y mejoras en los convenios colectivos, que reducen el impacto económico de estar de baja; un contexto económico favorable, que disminuye el temor a perder el empleo; el aumento de la demanda en atención primaria; y el crecimiento de las listas de espera.

Este último punto es especialmente destacado por los sindicatos, que critican el informe de la Airef y sostienen que el principal motivo del aumento de las bajas está en problemas de salud no resueltos. En su opinión, reforzar el sistema sanitario sería la vía más eficaz para reducir la incapacidad temporal. En este sentido, Crespí coincide en que una mejor atención médica contribuiría a acortar los procesos. Aunque las listas de espera han mejorado ligeramente, siguen siendo elevadas: a finales de 2024, más de 846.000 personas aguardaban atención, con una demora media de 126 días. Además, los sindicatos apuntan a secuelas derivadas de la pandemia como otro factor relevante.

Los expertos también subrayan que la lentitud del sistema sanitario prolonga innecesariamente muchas bajas, y destacan el creciente peso de los problemas de salud mental. Según la Airef, este es el principal motivo del aumento de las bajas entre los trabajadores jóvenes, que ya presentan mayor incidencia que los de más edad, aunque estos últimos acumulan procesos más largos y costosos. Entre 2017 y 2024, las bajas en el grupo de 25 a 35 años crecieron un 67%, frente al 43% en el tramo de 55 a 65 años.

Otro factor determinante es el envejecimiento de la población activa. A mayor edad, aumentan las enfermedades y la duración de las bajas, lo que convierte este aspecto en una de las principales causas estructurales del incremento de la incapacidad temporal. Actualmente, el 36% de los trabajadores en España supera los 50 años, frente al 19% que representaban a comienzos de siglo. Finalmente, también influyen el buen momento económico y la extensión de convenios colectivos que garantizan el salario durante la baja, lo que reduce el coste personal de ausentarse por motivos de salud y contribuye, en parte, al aumento de estos procesos.

(El País, 07-04-2026)