Las comunidades prevén recaudar más por IRPF y menos por el impuesto de sucesiones en 2026

Las comunidades autónomas inician 2026 con la previsión de aumentar sus ingresos tributarios. Nueve regiones ―Andalucía, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco y La Rioja― ya han presentado sus proyectos de presupuestos para el nuevo año, que en conjunto estiman un crecimiento del 5,8% respecto a 2025, hasta situarse en 154.757 millones de euros. La mayor parte de estos recursos proviene de impuestos y transferencias corrientes, en un contexto de estabilidad en el sistema de financiación autonómica y de un sólido crecimiento económico. Destacan las expectativas de incremento en el IRPF, el impuesto sobre patrimonio, los impuestos especiales y el IVA, mientras que se prevé una caída de los ingresos por sucesiones y donaciones.

Todas las comunidades proyectan incrementos, lideradas por el País Vasco con un 10% más de ingresos. Le siguen Madrid (6,6%), Canarias (6,5%), Andalucía (5,7%), Asturias (4,9%) y Navarra (4,8%). En el extremo opuesto se encuentran La Rioja (0,6%), Castilla-La Mancha (1,6%) y Galicia (3,8%).

El IRPF se mantiene como la principal fuente de ingresos, con una recaudación estimada de 43.180 millones de euros, un 8,4% más que el año anterior, muy por encima del crecimiento medio de los recursos. Este aumento refleja tanto la mejora del empleo y de los salarios, como los pagos a cuenta que adelanta el Estado a las comunidades según las previsiones económicas, que luego se ajustan mediante liquidaciones. Las autonomías gestionan aproximadamente la mitad de la recaudación del IRPF.

Estas cifras se recogen en el Informe de Presupuestos Generales de las Comunidades Autónomas de 2026, publicado por el Ministerio de Hacienda. No se incluyen datos de Aragón, Baleares, Cantabria, Cataluña, Castilla y León, Extremadura, Murcia y Comunidad Valenciana, bien porque no presentaron sus presupuestos a tiempo o los retiraron antes de la tramitación. Sin embargo, se espera que el comportamiento del IRPF sea similar en estas regiones cuando comiencen a aplicar sus cuentas en enero.

El aumento de ingresos proyectado se explica principalmente por el contexto económico, y no por cambios normativos destinados a incrementar la recaudación. De hecho, las pocas modificaciones previstas en el IRPF se limitan a deducciones relacionadas con la vivienda y la educación, por lo que la recaudación continuará al alza a pesar de estos descuentos.

Por el contrario, el impuesto sobre sucesiones y donaciones sigue disminuyendo, con una previsión de 1.233 millones de euros, un 6,7% menos que en 2025, consolidando una tendencia descendente que responde a bonificaciones y cambios legislativos en varias regiones. Galicia y Andalucía reflejan caídas similares a la media, mientras que Madrid y Canarias estiman descensos próximos al 14% y 15%, respectivamente. La Rioja prevé un incremento del 12,6% en este tributo.

Otros impuestos directos también muestran crecimientos, como el de patrimonio, que alcanzaría 877 millones de euros, un 9,2% más que en 2025, con Madrid concentrando la mayor parte del incremento (12,2%, hasta 632 millones). Este impuesto se recuperó en varias comunidades tras la creación del gravamen estatal sobre grandes fortunas, compensando así los descuentos autonómicos previos.

Dentro de los impuestos directos, el informe también recoge un conjunto de tributos menores que aumentan un 222,5%, pasando de 310 millones en 2025 a 1.002 millones en 2026, principalmente por el nuevo impuesto estatal sobre el margen de intereses y comisiones de ciertas entidades financieras. Esta recaudación se transferirá posteriormente a las comunidades.

En cuanto a los impuestos indirectos, se prevé un crecimiento del 9,4%, hasta superar los 45.640 millones de euros, gracias al consumo resistente y a la evolución del mercado inmobiliario. El IVA, los impuestos especiales y los tributos sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados se benefician de este entorno.

El panorama fiscal también anticipa una mejora del déficit autonómico, que se reduciría hasta 3.330 millones de euros, equivalentes al 0,34% del PIB regional, frente al 0,45% proyectado para 2025. Esta contención se apoya en un aumento de los ingresos corrientes y un ahorro bruto que supera los 9.500 millones, un 28% más que el año anterior.

Respecto a los fondos europeos, en 2024 se concluyó el programa de Fondos de Ayuda a la Recuperación para la Cohesión y los Territorios de Europa, por lo que las comunidades no los han presupuestado para 2026. Sí se mantiene el despliegue del Plan de Recuperación, con distribución territorial de fondos a través de conferencias sectoriales, aunque el importe asignado por las autonomías disminuye un 33% respecto al ejercicio anterior, hasta 797,5 millones de euros.

(El País, 31-12-2025)