Las entidades colaboradoras de la Seguridad Social atendieron 5,9 millones de bajas en el año 2024

A medida que se conocen con mayor detalle los factores que explican el problema del absentismo laboral en España, adquiere más relevancia la mesa de diálogo abierta por el Gobierno con los agentes sociales -patronal y sindicatos- centrada en la incapacidad temporal y permanente. Desde el Ejecutivo insisten en que el objetivo es poner en marcha una estrategia de reincorporación progresiva, orientada a favorecer la recuperación y el bienestar de los trabajadores. No obstante, el debate se produce en un contexto en el que el impacto económico del absentismo representa una carga creciente tanto para las empresas como para las arcas públicas, hasta el punto de que el Banco de España ha identificado esta cuestión como uno de los principales focos de presión sobre el mercado laboral.

La patronal de las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, AMAT, ha actualizado recientemente los datos sobre el coste del absentismo, en colaboración con la organización empresarial Confemetal, destacando especialmente su repercusión en el sector industrial. Según el informe, el gasto directo asumido por empresas y mutuas en concepto de prestaciones por bajas laborales alcanzó en 2024 los 18.174 millones de euros. Esto supone un incremento del 16,3% respecto a 2023 (2.545 millones más) y un 61% superior al registrado en 2021 (6.883 millones adicionales).

Si se añade a esta cifra el aumento de los costes vinculados a los accidentes laborales y enfermedades profesionales, el desembolso total anual para empresas y mutuas supera los 20.300 millones de euros. Solo en 2024, el gasto asociado a las bajas por contingencias profesionales ascendió a 2.168 millones, con un crecimiento del 6,5% respecto a 2023 (133 millones más) y del 34,6% respecto a 2021 (558 millones adicionales).

Es importante señalar que el gasto directo para las empresas proviene, por una parte, del pago de las prestaciones económicas en caso de baja por enfermedad común, concretamente entre el cuarto y el decimoquinto día de ausencia, período en el que la empresa debe abonar el 60% de la base reguladora del trabajador. A esto se suman las cotizaciones sociales que el empleador debe seguir pagando, aunque el empleado esté de baja, y los complementos salariales recogidos en muchos convenios colectivos que elevan la cobertura económica durante el periodo de incapacidad.

Así, el total de los 20.300 millones corresponde a los gastos asumidos tanto por las empresas como por las mutuas, sin contar el impacto económico para la Seguridad Social. De acuerdo con el estudio de AMAT, solo las bajas por enfermedad común generaron en 2024 un gasto de 29.100 millones de euros para la población cubierta por el sistema de Seguridad Social, de los cuales 15.000 millones correspondieron a desembolsos de la Seguridad Social (financiados mediante cotizaciones empresariales), y 14.100 millones representaron un coste directo para las empresas. En comparación con 2015, este gasto ha aumentado un 125%.

Estos datos reflejan claramente el crecimiento descontrolado del absentismo. «Un factor adicional de tensión en el mercado laboral español es el aumento del número de personas ocupadas que se encuentran en situación de incapacidad temporal, fenómeno relacionado con el deterioro de la salud tras la pandemia, el envejecimiento de la población y las fases del ciclo económico, ya que históricamente la incapacidad temporal tiende a aumentar en épocas de expansión», explica el Banco de España en su Informe Anual de 2024.

El organismo dirigido por José Luis Escrivá destaca además que «en comparación con otros países de la Unión Europea, este gasto en España se encuentra entre los más altos», y señala que mientras el coste para las empresas ha crecido un 62% desde 2019, el gasto público ha aumentado un 78% en el mismo periodo.

«Estamos ante una cuestión de gran calado, un asunto de Estado», subrayan fuentes de Confemetal, que advierten del deterioro en la salud de los trabajadores y de las deficiencias en la gestión de su recuperación, lo cual repercute negativamente en la actividad empresarial, las finanzas de la Seguridad Social y en las trayectorias laborales de los propios empleados. Esta situación es especialmente preocupante en el sector del metal, donde los procesos de baja han aumentado un 95% desde 2021.

En términos generales, las mutuas registraron en 2024 más de 5,9 millones de bajas por contingencias comunes y más de 670.000 por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, lo que supone un aumento del 59,5% y del 11%, respectivamente, en comparación con 2021. En el caso concreto del sector del metal, se notificaron más de 900.000 bajas por causas no laborales y más de 110.000 por contingencias profesionales, con incrementos del 95,3% y del 49,8%, respectivamente, respecto a los datos de 2021.

(Expansión, 13-06-2025)