La brecha de género también se refleja en las pensiones. Mientras los hombres perciben una pensión contributiva media de unos 1.600 euros al mes, las mujeres reciben alrededor de 1.100, lo que supone 510 euros menos y una diferencia del 32%. Aunque esta brecha se ha reducido tres puntos desde 2018, sigue siendo muy significativa, según el informe Coste de oportunidad de la brecha de género en pensiones y ahorro previsional, elaborado por ClosinGap y Mapfre.
En 2024, España contaba con 9,3 millones de pensionistas, repartidos casi por igual entre hombres y mujeres. Sin embargo, persisten notables diferencias: solo el 57% de las mujeres cobra una pensión por jubilación, frente al 82% de los hombres. Esto refleja, según Lucila García, directora general de la asociación, unas trayectorias laborales más interrumpidas y una menor acumulación de derechos por parte de las mujeres, sumadas a una brecha salarial que durante la vida laboral ronda el 20%.
De hecho, un 31% de las mujeres mayores depende de una pensión de viudedad, generalmente de menor cuantía. Como subraya el informe, la desigualdad en pensiones no surge al jubilarse, sino que es la consecuencia de décadas de desigualdades laborales, económicas y sociales.
El análisis se amplía al patrimonio y al ahorro previsional. En 2022, las mujeres mayores de 67 años acumulaban de media 138.000 euros de patrimonio neto, frente a los 145.000 de los hombres, una diferencia de 6.700 euros que se ha reducido respecto a 2016, cuando superaba los 10.000. Este avance se debe, en parte, a que cada vez más mujeres acceden a la propiedad inmobiliaria.
No obstante, en productos de inversión como planes de pensiones o fondos, la brecha se amplía: en 2016 la diferencia era de 300 euros y en 2022 ya alcanzaba 1.250 euros. Las causas, según el informe, son menos ingresos disponibles para ahorrar, menor educación financiera y menor capacidad de planificación a largo plazo.
Antonio Huertas, presidente de Mapfre, advirtió que el envejecimiento de la población y la posible insuficiencia del sistema hacen necesario no depender únicamente de la pensión pública. Para cerrar la brecha en previsión privada entre hombres y mujeres, destacó la necesidad de reducir la brecha salarial, impulsar los planes de previsión social empresarial e incorporar mecanismos de ahorro complementario en las nóminas.
El estudio también aborda las diferencias en los costes de dependencia. Como las mujeres viven 5,5 años más de media que los hombres (85,8 frente a 80,3 años), afrontan más gastos con menos recursos. A partir de los 80 años, el coste de la dependencia equivale a 1,8 veces la pensión media femenina, lo que deja a muchas sin capacidad para afrontarlo, incluso recurriendo a su patrimonio. El informe estima que los cuidados cuestan unos 5.800 euros anuales entre los 65 y 69 años, cifra que supera los 23.000 euros a partir de los 80, representando una carga mucho mayor para las mujeres que para los hombres.
(La Vanguardia, 30-09-2025)






