Los extranjeros acaparan casi el 60% del empleo generado hasta el mes de agosto

La evolución reciente del mercado laboral español tras la pandemia está estrechamente vinculada al papel de la inmigración. La llegada de trabajadores extranjeros -muy por encima de las previsiones del Banco de España- ha impulsado la población activa hasta niveles históricos y permitido una creación de empleo más intensa que en otros países europeos, tal y como recordó esta semana el ministro José Luis Escrivá. Esta tendencia se mantiene en 2025: hasta agosto, un 57% de los nuevos empleos fueron ocupados por personas de nacionalidad extranjera, según datos de la Seguridad Social.

Desde diciembre de 2024, el número de afiliados al sistema ha crecido en 328.240 personas, de las cuales 188.450 eran extranjeras. Esto supone un incremento del 6,5% en lo que va de año, frente al 1,5% del conjunto de trabajadores. De este modo, el volumen de empleados foráneos ha superado los tres millones, una cifra equivalente a todo el colectivo de autónomos en España.

El crecimiento es notable tanto entre los procedentes de países de la UE como entre los extracomunitarios, aunque estos últimos avanzan a mayor ritmo: un 7,5% frente al 4,5% de los comunitarios. El grupo más numeroso sigue siendo el de origen marroquí, con más de 343.300 afiliados, aunque en este periodo han perdido peso frente a colectivos emergentes, como los procedentes de Catar, que han crecido un 288%. Les siguen los rumanos (más de 334.900 afiliados) y los colombianos (252.549).

La Encuesta de Población Activa (EPA) confirma esta aportación, aunque con diferencias metodológicas respecto a la Seguridad Social. Según Fedea, en el primer trimestre de 2025, siete de cada diez nuevos empleos fueron ocupados por extranjeros. Entre abril y junio, fueron los nacionales quienes protagonizaron el aumento del empleo, pero la tendencia volvió a invertirse en verano.

Si se compara con la situación previa a la pandemia, el salto es evidente: desde agosto de 2019, el número de trabajadores extranjeros ha aumentado un 43,9%, frente al 12,1% del conjunto de afiliados. Esto significa que han contribuido al 39% del empleo creado en los últimos cinco años. En los últimos doce meses, el avance también es mucho mayor: un 6,9% frente al 2,2%, siendo responsables del 41,6% del crecimiento total de afiliación.

El Banco de España ha destacado esta característica diferencial del mercado español, con efectos directos sobre la tasa de paro. El organismo prevé que en 2026 la reducción del desempleo sea limitada, ya que el crecimiento de la población activa está siendo absorbido en buena medida por trabajadores extranjeros en lugar de por demandantes inscritos en el SEPE. Según la institución, «las políticas migratorias han evitado que el empleo se convierta en un cuello de botella, como ocurre en otros países, gracias a la incorporación de mano de obra extranjera en todos los sectores».

El fenómeno tiene además un impacto decisivo en las pensiones. La AIReF, en sus últimas proyecciones, advierte que la población activa empezará a descender a partir de 2029 y que la llegada de inmigrantes será clave para amortiguar la caída, no solo en España sino también en otras economías europeas. Según sus cálculos, España, Italia, Francia y Alemania perderán en conjunto 11 millones de habitantes de aquí a 2050, pérdida que se compensará en parte con la llegada de 24 millones de inmigrantes.

En la misma línea, el propio Gobierno ha presentado ante Bruselas un escenario optimista de flujos migratorios para justificar la sostenibilidad del sistema público de pensiones, junto al refuerzo de ingresos previsto por el mecanismo de equidad intergeneracional, la cuota de solidaridad y el destope de las bases máximas.

(El Economista, 25-09-2025)