El número de trabajadores que deciden dejar voluntariamente su empleo se ha duplicado en la última década en España, y todo apunta a que las dimisiones superarán los tres millones antes de que termine el año. En un contexto de máximos históricos de ocupación, cada vez son más las personas que cambian de trabajo con frecuencia: algunos lo hacen para mejorar sus salarios o condiciones laborales, mientras que otros caen en un ciclo de empleos agotadores, sustituyendo un trabajo que les quema por otro similar.
Este fenómeno, conocido como «Job Hopping» en el mundo anglosajón, es habitual en muchas economías desarrolladas y comienza a consolidarse también en España. Las empresas denuncian el sobrecoste que genera esta alta rotación, mientras que los sindicatos alertan de que en sectores como la dependencia, el transporte o la hostelería, se trata de una tendencia crónica y, en parte, fomentada por las propias condiciones laborales.
En 2015, por cada 100 nuevas altas en la Seguridad Social, seis trabajadores presentaban su dimisión. Hoy esa cifra ha subido a 12,5 renuncias por cada 100 altas, según datos de la Tesorería General de la Seguridad Social analizados por El Periódico. En 2023 se registraron casi 2,9 millones de bajas voluntarias, y si la tendencia continúa, en 2025 podrían superar los tres millones.
Los expertos consultados matizan, sin embargo, que este fenómeno no alcanza la magnitud de la «Gran Dimisión» que vivió Estados Unidos tras la pandemia. En 2022, el país registró 50 millones de renuncias en una población laboral de 150 millones de personas. En España, los tres millones de dimisiones se dan en un mercado con unos 22 millones de ocupados y en un contexto muy distinto, con la pandemia ya superada.
Aun así, parte del cambio de mentalidad que impulsó aquella ola de renuncias se está instalando entre las nuevas generaciones. «Antes existía la idea de que un trabajo debía ser para toda la vida, pero eso está cambiando, sobre todo entre los más jóvenes», señala Yésika Aguilar, directora de relaciones laborales de Foment del Treball.
Los datos del barómetro de InfoJobs, publicado cada septiembre, refuerzan esta idea: un 15% de los trabajadores planea cambiar de empleo en el próximo año. Entre los menores de 25 años, el 60% estaría dispuesto a dejar su trabajo sin tener otro asegurado, mientras que entre los 45 y 54 años, el 70% no lo haría sin un nuevo contrato firmado.
«El rechazo a los entornos laborales tóxicos y la búsqueda de una mejor conciliación están impulsando una mayor rotación hasta dar con el empleo adecuado», explica Oriol Cremades, profesor de Derecho del Trabajo en la UAB, quien añade que no se trata solo de una cuestión generacional, sino también de diferentes niveles de aversión al riesgo.
En España, el sistema de indemnizaciones y protección por desempleo ha actuado tradicionalmente como freno a este tipo de decisiones. Un trabajador sénior que renuncia pierde el derecho a una indemnización por despido y a hasta dos años de prestación por desempleo. En cambio, un joven con poca antigüedad solo dejaría atrás el equivalente a un mes de salario y tendría derecho a unos cuatro meses de paro, lo que facilita su movilidad.
El auge de las renuncias se produce en un momento de crecimiento económico, en el que España figura entre las economías más dinámicas de Europa. «Cuanto mejor funciona la economía, mayor es la disposición de la gente a cambiar de empleo», resume Aguilar.
Hasta hace poco, mantenerse en una misma empresa era la forma más eficaz de subir el sueldo, según la Encuesta de Estructura Salarial del INE, que muestra una relación directa entre antigüedad y salario: quienes llevan más de 30 años en la misma compañía cobran más del doble que los que apenas llevan uno. Sin embargo, esta correlación se ha debilitado. «Las empresas eliminaron muchos pluses de antigüedad y promociones automáticas; se han atrapado en su propio modelo», critica Óscar Riu, secretario de política sindical de UGT de Catalunya.
Mientras algunos profesionales cualificados aprovechan la rotación laboral para mejorar sus condiciones y negociar mejores ofertas, en sectores como la dependencia, el turismo o el transporte, el cambio de empleo suele responder al desgaste o la precariedad. «En estos ámbitos, la gente se va en cuanto puede. Si tienes un empleo estable y bien pagado, no te mueves», concluye Riu.
(El Periódico, 06-10-2025)






