Trabajo busca blindar la subida del salario mínimo para que llegue completa a las nóminas

El Ministerio de Trabajo pondrá en marcha la próxima semana el proceso para fijar la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) de 2026. En esta ocasión, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quiere ir más allá y garantizar que los incrementos futuros no puedan neutralizarse mediante complementos o pluses salariales, según ha declarado a EL PAÍS. Para lograrlo, su departamento plantea modificar el real decreto que regula el SMI, de manera que se prohíba a las empresas compensar o absorber las subidas con otros conceptos retributivos. Este cambio podría aprobarse vía reglamentaria, sin necesidad de pasar por el Parlamento.

«Desde 2019 hemos incrementado el SMI un 61%, hasta alcanzar los 1.184 euros mensuales en 14 pagas, pero muchas empresas están utilizando los complementos para absorber parte de esas subidas, lo cual es gravísimo», denunció Díaz. Como ejemplo, citó el caso de empleados expuestos a sustancias químicas, con derecho a un plus de toxicidad o peligrosidad, que pierden dicho complemento porque queda compensado con la subida del salario mínimo.

La práctica de la compensación o absorción de pluses es habitual en numerosas compañías, no solo para suavizar el impacto de las alzas del SMI, sino también para otros incrementos salariales pactados en convenios sectoriales o de empresa. La reforma planteada por Trabajo limitaría la prohibición únicamente a las subidas del salario mínimo, con el objetivo de que estas tengan un efecto real en la nómina de los trabajadores.

El próximo lunes, esta propuesta se trasladará a sindicatos y patronal en el marco de la mesa del diálogo social, que también discute la trasposición de la directiva europea sobre salarios mínimos. En paralelo, se abordarán cuestiones como la cuantía del SMI para 2026, la posible automatización de sus subidas por ley o los criterios que deben guiar estos aumentos. Además, en unos quince días, se convocará al comité de expertos para que presente su recomendación sobre cuánto debería elevarse el suelo salarial.

Díaz adelantó que «a partir del lunes se iniciará la primera reforma en la configuración del salario mínimo», insistiendo en que el real decreto vigente será modificado. Recordó asimismo que varias sentencias recientes han puesto de manifiesto que la normativa española en esta materia está mal definida por el legislador.

La propuesta cuenta con el apoyo explícito de los sindicatos. Tanto Unai Sordo (CC OO) como Pepe Álvarez (UGT) reclamaron esta semana al Ejecutivo que cambiara la norma para impedir la compensación con complementos, advirtiendo incluso que, sin ese cambio, no firmarían ningún acuerdo.

La patronal, en cambio, rechaza frontalmente la iniciativa. Argumenta que la prohibición de absorber los incrementos del SMI con pluses salariales generaría más perjuicios para las empresas que otras reformas impulsadas por Trabajo, como la del registro horario o el nuevo modelo de despido. Actualmente, el real decreto de 2025 establece que al salario base deben sumarse los complementos, pero admite expresamente la compensación allí donde lo permitan la normativa, los convenios o los contratos.

En la mesa de negociación también se debatirá sobre la posibilidad de modificar los criterios legales que determinan la subida anual del SMI o incluso automatizarla. No obstante, este punto afecta al Estatuto de los Trabajadores y requeriría una reforma legal con aprobación parlamentaria. Dicho artículo establece que las subidas deben tener en cuenta la inflación, la productividad, la participación del trabajo en la renta nacional y la coyuntura económica general.

Díaz recordó que España es el país de la OCDE con mayor crecimiento y que los estudios demuestran que las subidas del SMI han sido la herramienta más eficaz para reducir desigualdades. Aun así, insistió en que, además de los criterios ya contemplados en la ley, deberían considerarse también los márgenes empresariales. «No tiene sentido que obliguemos a las compañías a poner esos datos sobre la mesa de negociación de los convenios y que luego el Gobierno no los tenga en cuenta al fijar el SMI», concluyó.

(Cinco Días, 19-09-2025)