Trump acaba con el oasis fiscal de los paquetes baratos y castiga el comercio online

Estados Unidos ha comenzado a aplicar aranceles de dos dígitos a los paquetes con un valor igual o inferior a 800 dólares, dependiendo del país de origen. La medida ha llevado a que numerosos servicios postales internacionales paralicen temporalmente sus envíos. Aunque la Administración Biden ya había planteado esta posibilidad, ha sido finalmente Donald Trump, en su segundo mandato, quien ha puesto fin a la histórica disposición que, desde los años treinta, eximía de tasas aduaneras a los pequeños envíos conocidos como minimis.

Desde ayer, todos estos paquetes -cientos de millones al año- tributan al entrar en Estados Unidos conforme a la tarifa arancelaria correspondiente a cada país. Se materializa así la amenaza de Trump de extender al resto del mundo una decisión que en mayo ya había impuesto sobre China y Hong Kong, golpeando directamente a plataformas asiáticas de comercio electrónico como Shein y Temu.

La medida supone un nuevo paso en la política proteccionista de Trump, que está reconfigurando el comercio internacional y alterando las cadenas de suministro globales. El impacto es significativo: lo que hace apenas una década era un mercado emergente, el comercio electrónico, se ha convertido en un sector consolidado y multimillonario. Según la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos, en 2015 entraron al país unos 139 millones de pequeños envíos; el año pasado, la cifra se disparó hasta 1.360 millones, con un valor conjunto superior a 64.000 millones de dólares.

La Casa Blanca justifica la decisión no solo en términos económicos, sino también de seguridad, alegando que la entrada masiva de paquetes con controles más laxos podría estar facilitando el contrabando de fentanilo. Para suavizar la transición, se ha establecido un periodo de seis meses en el que los remitentes pueden optar por pagar una tarifa plana de entre 80 y 200 dólares. Transcurrido ese tiempo, la exención desaparecerá de manera definitiva.

La supresión de este régimen especial, que llevaba casi un siglo vigente, ha generado confusión e incertidumbre entre los principales socios comerciales de Estados Unidos, ahora convertidos en adversarios en la agenda de Trump. Países como Singapur, México, Alemania, España, Austria, Bélgica y varios de Europa del Norte y del Báltico -en total, al menos 25- han suspendido temporalmente sus envíos hacia EE UU hasta contar con más claridad sobre los requisitos burocráticos y el pago de las nuevas tasas.

La Unión Postal Universal, organismo dependiente de la ONU, explicó en un comunicado que estas suspensiones se mantendrán hasta que Washington detalle cómo funcionará en la práctica el nuevo sistema. Desde Estados Unidos, en cambio, se defiende que la tarifa plana provisional busca dar tiempo a los servicios de correos internacionales para adaptarse.

Aunque en un inicio la medida parecía orientada contra la competencia de China en el comercio online -la Oficina Presupuestaria del Congreso calcula que solo con eliminar la exención a los paquetes chinos el Tesoro recaudará 23.500 millones de dólares en diez años-, lo cierto es que otros países estudian ahora replicar el modelo. Bloomberg informa de que la Unión Europea analiza suprimir el actual umbral de minimis de 150 euros, mientras que Reino Unido estudia hacer lo mismo con el suyo, fijado en 135 libras.

(Expansión, 01-09-2025)